viernes, 15 de septiembre de 2017

Biocenosis (redes tróficas, relaciones intra e inter específicas)

La biocenosis que es todo el componente vivo del ecosistema, es decir, las poblaciones de las diferentes especies que habitan en un espacio, mantienen diversas interacciones ecológicas. Existen diferentes tipos de interacciones, las interacciones intraespecíficas se refieren a aquellas que ocurren entre organismos de la misma especie; por otro lado, las interacciones   interespecíficas son las que suceden entre diferentes especies. Las interacciones ecológicas se clasifican además en cinco tipos, dependiendo de si el efecto que provocan sobre los organismos es positivo, negativo o neutro.

La competencia provoca efectos negativos en las dos poblaciones que interactúan. La depredación tiene efectos positivos para los depredadores, pero afecta negativamente a las presas. El mutualismo es una interacción en la que ambos participantes se benefician, Por último en el amensalismo y el comensalismo una de las partes que interactúa no resulta afectada, en tanto que la otra se ve afectada negativamente (en el caso del amensalismo) y positivamente (en el caso del comensalismo).

Competencia

La competencia se da entre organismos que requieren los mismos recursos, los cuáles se encuentran disponibles en cantidades limitadas. El resultado de la competencia es que afecta negativamente el desempeño de los organismos, es decir, sus probabilidades de sobrevivir, su capacidad para crecer o su éxito reproductivo. La competencia no implica necesariamente que los organismos tengan que enfrentarse unos a otros y pelearse por el alimento. En algunos casos sí hay enfrentamiento (competencia por interferencia), pero la mayoría de las veces los organismos simplemente disminuyen la cantidad de recursos al consumirlos, por lo que tales recursos estarán menos disponibles para otros (competencia por explotación), quienes se irán debilitando lentamente hasta morir.
Hay dos tipos de competencia, dependiendo de la identidad de las especies implicadas.
    1.       Competencia intraespecífica.

Es la que ocurre entre organismos de la misma especie, este tipo de competencia puede ser muy intensa, pues los individuos que compiten tienen los mismos requerimientos de recursos. Por ejemplo, la que ocurre con las plantas, al luchar por luz, nutrientes y agua.




    2.       Competencia interespecífica.

Tiene lugar entre organismos de diferentes especies que utilizan los mismos recursos para subsistir. Por ejemplo, las hormigas que se alimentan de semillas, las cuales son a la vez el recurso alimenticio de ratones y aves.

El resultado de la competencia interespecífica es la exclusión competitiva, es decir, el desplazamiento de una de las dos especies hasta su desaparición total de la localidad (ver principio de Gause).

Depredación

La depredación consiste en que un organismo se alimenta del otro. Se reconocen cuatro tipos fundamentales de depredadores: los depredadores verdaderos, los herbívoros, los parásitos y los parasitoides. Esta clasificación se basa en que si la interacción implica la muerte o no de la presa.
1.       Depredadores verdaderos. Consumen muchas presas a lo largo de su vida y éstas últimas mueren al ser consumidas. En esta categoría podemos considerar a los grandes carnívoros, como los leones, los jaguares, los lobos, o los coyotes que consumen otros animales como cebras, tlacuaches, ratones, ardillas, lagartijas y demás. También se incluye a la ballena que de una bocanada consumen millones de crustáceos y zooplancton. También algunos invertebrados entran en esta categoría como las arañas y algunas especies de hormigas.
2.       Herbívoros. Animales que consumen plantas. Pocos herbívoros consumen una planta entera ya que por lo general se consume alguna de sus partes de tal manera que la planta resulta dañada pero no muere del todo. Los herbívoros se especializan en distintas partes de la planta, algunos consumen las hojas, otros se comen los frutos, las flores, otros atacan las raíces y ¡hasta la savia! Existen insectos chupadores que perforan el tallo y extraen el líquido rico en nutrientes que circula por el tejido vascular de las plantas.
3.       Parásitos. Son organismos que viven a expensas de otros y que se alimentan de una sola presa (o en ocasiones de unas cuantas), con las que establecen una relación muy íntima. Generalmente la presa, que en este caso se le conoce como hospedero, no muere, sino que sólo se debilita y pierde el vigor. Todas las especies de plantas y animales tienen parásitos que se alimentan de ellas. Los parásitos tienen importancia a nivel socioeconómico pues son las fuentes de enfermedades del ser humano y de nuestros recursos alimenticios (como el ganado, pescados, mariscos, cultivos, etc.).
4.       Parasitoides. Los organismos que pertenecen al grupo de parasitoides son de vida libre en la fase adulta. Sin embargo, viven a expensas de otro organismo en estado larvario, el cual muere resultado de la infección. La mayoría son himenópteros (avispas) y dípteros (moscas). Los adultos buscan activamente al futuro hospedero de sus crías para ovopositar en él.

Mutualismo

El mutualismo tiene lugar entre organismos de diferentes especies, los cuales se benefician mutuamente al interactuar. Muchos mutualismos son facultativos, es decir, que los organismos participantes pueden vivir en ausencia uno del otro. Sin embargo, otros mutualismos son obligados, lo que significa que los dos organismos necesitan la presencia del otro para subsistir. Tal es el caso de los protozoarios (del género Trichomonas) que viven en el aparato digestivo de las termitas y se encargan de descomponer la madera que éstas consumen.
Por su parte, los protozoarios tampoco pueden vivir sin las termitas, pues éstas constituyen su hábitat, además de que se encargan de proveerles constantemente de alimento.
La relación que se da entre las plantas con flores y sus organismos polinizadores es un ejemplo de mutualismo. La planta ofrece néctar y polen al polinizador, quien los colecta y consume como alimento. El polinizador transporta el polen de la planta a otras flores, gracias a lo cual éstas producen semillas. Entre los animales polinizadores están los abejorros, las abejas y las avispas, las mariposas, los colibríes y algunos murciélagos.

Comensalismo y amensalismo

En el comensalismo y el amensalismo uno de los dos participantes no se ve perjudicado ni beneficiado por la interacción. En el amensalismo el otro miembro se ve afectado negativamente, lo que hace una interacción de tipo (0,-), en tanto que en el comensalismo resulta beneficiado en alguna medida, lo que hace una interacción de tipo (0,+).
Un ejemplo de comensalismo es la relación entre las epífitas y sus hospederos. La epífitas son plantas que viven sobre otras plantas, como muchas orquídeas, ya que las plantas hospederas generalmente no se ven afectadas por las epífitas, mientras que éstas últimas se ven beneficiadas al obtener un sustrato dónde establecerse. Como ejemplo de amensalismo podemos mencionar un fenómeno que se llama alelopatía, que consiste en la producción de sustancias repelentes que impiden el establecimiento de plántulas bajo la sombra de algunas especies de plantas. Ciertos eucaliptos, por ejemplo, tienen efectos alelopáticos.

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