miércoles, 18 de enero de 2017

El conocimiento científico

La ciencia suele definirse como un conocimiento que garantiza su validez, la cual se distingue de las opiniones o creencias. Existen distintas posturas en torno al tipo de garantía que la ciencia le da a la validez de su conocimiento: evidencias, argumentos, consenso General o consistencia lógica a diferencia del método científico que valida sus conclusiones aparte de su método.

Primera reflexiones sobre el conocimiento científico

Primera concepción de la ciencia:

Surgieron en la Antigua Grecia con el estudio de la esencia de las cosas. Para saber por qué los objetos pesados caer al suelo cuando se sueltan, no se buscaba la respuesta en sus características sensibles, como color, sabor, color o textura, pues no todas las personas perciben lo mismo, se concebían racionalmente las causas esenciales o principios que provocan el fenómeno. Aristóteles explicaba la caída de las piedras basándose en el principio de que todos los objetos compuestos de tierra tienen un movimiento natural hacia el centro de la tierra.
Esta noción clásica de ciencia pretendía garantizar la validez de su conocimiento por medio de la demostración de sus afirmaciones como parte de un sistema coherente pues todas ellas se derivan de principios concebidos como verdaderos.
Los ejemplos más claros de este ideal de ciencia los encontramos en la aritmética y en la geometría recordemos uno de los axiomas o principios básicos de la aritmética:
“para cualesquiera números que llamaremos ´m´ y ´n´: m+n=n+mn
A partir de este principio se sabe que el orden en que se coloquen los elementos que se van a sumar no alterar el resultado, y esto justifica la validez de que 3+2 = 2+3.

Sistema de verdades

Esta forma de concebir la ciencia como un sistema de verdades ha perdurado durante muchos siglos. Pero hoy en día las ciencias naturales ya nos siguen ese ideal, porque amoldar todo lo que se observa en el mundo a los principios que dictamina la autoridad como verdaderos, obstaculiza el desarrollo de la ciencia, por lo que recurre al experimento, la evidencia y la comprobación para resultados confiables. Durante la Edad Media, por ejemplo, todo lo que se investigaba tenía que estar en armonía con los principios de la iglesia y las sagradas escrituras, de ahí que muchos pensadores fueran censurados por intentar explicar las cosas de un modo distinto.
Lo que sí se ha mantenido del ideal clásico de ciencias es la exigencia de que los objetivos y principios de cada disciplina proyecto de investigación tenga coherencia y no se contradigan.

Observación y experimentación: segunda concepción de ciencia.

En el siglo XVII, las investigaciones de Newton invitaron a pensar en otra forma de garantizar la validez del conocimiento científico, pues ya no resultaba provechoso para el desarrollo de la ciencia el ordenador todo bajo los principios que dicta la autoridad, en aquella época la Biblia. Por ello se propuso que el estudio de la naturaleza debía  tener como pilares la observación y la experimentación, siento indispensable que los científicos investigarán detalladamente todo lo que observaban sin anteponer sus prejuicios. Para esta concepción de la ciencia, las leyes notorias pueden formularse una vez que se ha observado un gran número de hechos del mismo tipo.
Éste es un procedimiento contrario al del ideal clásico un de la ciencia, pues no busca que la naturaleza sea moldear sus principios predeterminados, sino que las leyes y principios sólo pueden surgir de las repeticiones que se observan en la naturaleza.

¿Es posible en predecir el comportamiento de los fenómenos?

La formulación de leyes y teorías no sólo tienen la finalidad de describir lo que pasa sino que además buscan predecir el comportamiento de los fenómenos.
Una de las críticas más importantes que se le ha hecho a esta noción de ciencia es que la observación del ser humano no puede ser del todo objetiva, ya que una persona, al hacer un investigación científica, no puede dejar de lado sus expectativas, el conocimiento previo que poseen (su contexto histórico y social, sus creencias, sentimientos, intereses y muchos otros influencias), lo cual impide su imparcialidad.

Capacidad de auto corregir ese: tercera concepción de ciencia.

Una tercera concepción de la ciencia es aquella que afirma que lo que garantizar la validez del conocimiento científico es su capacidad de auto corregirse. Esto quiere decir que la ciencia reconoce que sus afirmaciones carecen de certeza absoluta, lo cual le da la flexibilidad necesaria para soportar las correcciones que los investigadores proponen para mejorarla. Las propuestas teóricas más conocidas de esta concepción de ciencia son el falsacionismo de Karl Popper y dos paradigmas científicos de Thomas Kuhn.

El falsacionismo

Para el falsacionismo, la investigación científica comienza con el planteamiento de una posible solución a un problema que no han podido resolver las teorías existentes. Esta propuesta de solución o hipótesis, la elabora el científico echando mano de su imaginación, creatividad, expectativas y creencias, entre otros elementos subjetivos de esta forma, la investigación inicia con un y esbozó o propuesta expresada claramente para que pueda ser sometida a pruebas el siguiente paso consiste en intentar demostrar, por medio de la observación y la experimentación, que esa hipótesis u ocurrencia es falsa.
Si a pesar de todas las pruebas no se encuentran evidencias que la contradigan, sólo se podrán afirmar que ese hipótesis es la mejor hasta el momento, pero que no es verdadera. Al afirmar que una hipótesis es verdadera conduce a cerrar la posibilidad de que sea puesta en duda, se estanca el desarrollo de la ciencia.

Las evidencias de la falsedad de una hipótesis determinan el progreso de la ciencia.

El progreso en la ciencia surge cuando se logra dar evidencias de la falsedad de una hipótesis bien fundamentada. De esta forma los investigadores tienen por lo menos la certeza de que esa hipótesis no es verdadera y, con estos, ya saben que no deben volver a buscar la solución al problema por esa vía.

Los paradigmas científicos

Otra propuesta importantes sobre la ciencia es la de Thomas Kuhn (1922-1996) historiadores y filósofo de la ciencia nacido en Estados Unidos de América. Para este pensador al progreso científico se divide en cuatro etapas:

Presidencia

En ella cada científico ve la realidad de sus propios parámetros, por ello es casi imposible que se pongan de acuerdo en la forma de entender los problemas básicos de la ciencia.

Ciencia normal

Después de varias discusiones, los científicos comienzan a creer en un mismo paradigma; es decir, comienzan a tener los mismos criterios para ver y evaluar las cosas que los rodean. Este período suele ser muy largo y donar muchos siglos. Pero como todo lo que inicia tiene su final, hay un momento en el que en la forma tradicional de explicar las cosas ya no deja satisfechas a las personas.

Crisis del paradigma

Aquí los científicos dejan de estar seguros de que su labor tiene sentido. Comienzan a dudar de las bases teóricas de sus disciplinas y algunas abandonan el trabajo científico. Otros intentan dar fundamentos teóricos nuevos, persuadiendo a sus colegas de los beneficios.

Revolución científica

Después de la crisis, el viejo paradigma es sustituido por otro completamente distinto. Esto quiere decir que, a partir de la revolución, se comienza interpretar el mundo de una forma completamente distinta a la de antes.

Cambio de paradigma

Durante siglos he pensado que en la tierra en el centro del universo y que su alrededor y llegaban las estrellas, en solar y el resto de los planetas. En varias ocasiones, los astrónomos de diversas épocas se toparon con dificultades para explicar los fenómenos naturales partiendo de esta concepción del universo. Estas dificultades se fueron acumulando hasta que algunos científicos comenzaron a plantear otras teorías sobre el orden del universo.
Entre los científicos con la idea del nuevo universo se encontraba Nicolás Copérnico quien propuso que la tierra no estaba inmóvil, sino que se movía alrededor del sol, al igual que el resto de los planetas.
Cuando planteó esta teoría fue criticado por la comunidad científica y religiosa de su época; sin embargo, algunas personas creyeron lo que dijo y siguieron desarrollando su propuesta. Con Galileo y Newton, la idea de que la tierra gira alrededor del sol fue tomando más fuerza hasta que se convirtió en el paradigma reinante. Actualmente la tecnología ha permitido explorar el universo y encontrar distintas galaxias, aun así queda mucho por descubrir acerca de este tema.

Fomento conjeturas audaces.

Entender la ciencia como conocimiento que constantemente someter a prueba y corrección sus teorías es dejar de lado del ideal de que el ser humano puede alcanzar las verdades eternas y absolutas contemplando objetivamente a la naturaleza. Actualmente se reconoce la importancia del ingenio, las creencias, las expectativas, el contexto histórico, social y económico del investigador a la hora de plantear hipótesis, porque el método científico se rinde ante las evidencias y su método. Sostener dogmáticamente que una teoría es verdadera, representa una actitud contraproducente para el progreso científico. Es más enriquecedor fomentar la producción de conjeturas audaces, pues de los errores se aprende mucho.

La ciencia actual asume el papel de la Iglesia en la Edad Media

Paul Feyerabend fue un filósofo de la ciencia que sostenía que actualmente la ciencia ha tomado el papel que hacía la Iglesia en Edad Media en los anuncios publicitarios no es raro encontrar a alguien vestido con bata blanca y que asegure que tal producto está avalado científicamente. Esta tendencia de justificar todo por medio de la ciencia también ha impregnado a la fe.
La ciencia hoy en día ha sido sobrevalorada, y propicia que la gente no comprenda que el conocimiento científico no es un almacén de verdades, sino una práctica humana en constante autoevaluación para corregir sus errores. Entender a cabalidad lo que significa el conocimiento científico, permite tener una mente abierta para pensar posibles soluciones a los problemas de la vida cotidiana, así como para cuestionar la validez de nuestras posturas ira de los demás.

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